
Echó a correr sin mirar atrás. Si miras es peor, pensó, como pensaría un escalador para no mirar bajo sus pies. "Más rápido... más rápido que el viento..." se repetía a sí mismo. "No mires atrás, por lo que más quieras", se decía. Su vocecilla interior cada vez sonaba más fuerte. "Huye y no mires atrás..." Corrió tanto como pudo, como alma que lleva el diablo... tan deprisa como le permitieran sus fuerzas intentando que no le alcanzara ni tan siquiera el mismísimo Eolo; Portador de infortunios. Quinto jinete del apocalipsis, mensajero del Averno... pues el viento sólo traía cuatro dañinas palabras consigo... cuatro palabras livianas como el aire que las transportaba, pero que al escucharlas caerían sobre él como una pesada losa el resto de sus días: "Cariño. Tenemos que hablar."
Fuente: http://ramonsalgado2007.blogspot.com/2008/04/micro-historias-de-terror-iii.html


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