Vagando en la ciudad de Taciturnia
el gris asfalto encallece mis sueños.
Soy un Dios con pasiones carnales
que ha olvidado el camino a la eternidad.
Vagando en la ciudad de Taciturnia
el olvido se olvida a sí mismo,
mis ojos transcienden la realidad serena
hacia tu vientre en donde anida
el niño que recuerda.
Sea quizá el olvido el camino que a tí me lleva,
pues no es pausible la locura
en habitaciones rojas bajo nubes negras.
En la ciudad de Taciturnia entre blancas redes
mis sueños velan; crepúsculos al alba,
atrapado en su espiral de sombra,vacío y llama.
Victor Vega


Víctor, no abandones nunca el lápiz que tan bien proyecta tu palabra y sentimiento. No es fácil desnudar el alma ante ojos extraños y hacerse vulnerable. Tu verso es mi bálsamo y tu sentir mi locura.
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